“Cultivando sonrisas”

¿Cómo se cultiva una sonrisa? “Cultivando sonrisas”. Así se llama el proyecto con el que colabora el Ayuntamiento de Meruelo y que se está desarrollando en varias aldeas de Senegal, en Keur Sette Awa, que pertenece a la zona interior de la región de Tiare. Allí todo es más difícil. Todo menos cultivar una sonrisa. Porque sus gentes, aunque no tienen prácticamente nada, te lo dan todo. El pueblo de Meruelo ha podido comprobarlo. Y ha podido hacerlo en la charla-coloquio ofrecida por Jaione Oyarzábal, cooperante y coordinadora de este bonito proyecto que Meruelo viene apoyando desde hace unos años.

“Cultivando sonrisas” es, en esencia, una idea para dotar a las personas que habitan en esa región de medios para crear sus propios huertos y, de esa manera, poder tener un mejor modo de vida. Algo que aquí parece tan sencillo en esa zona del planeta no lo es tanto. Porque allí las condiciones son extremas y los medios muy escasos. Lo que hace este proyecto es llegar a un trato con las mujeres de estos poblados. Un trato que consiste en donarles el dinero para que sean ellas las que, después de crear una asociación, compren las semillas de las plantas que más tarde van a sembrar. A cambio, las mujeres de las aldeas de Keur Sette Awa, se comprometen a que parte del dinero que recauden con la venta de los productos recogidos de la tierra tiene que ser entregado a la propia asociación para seguir comprando más semillas y así seguir sembrando. Además, también adquieren el compromiso de hacer mejoras en los poblados.

El año pasado Meruelo apoyó también este proyecto aportando la financiación necesaria para la construcción de tres baños en las escuelas del pueblo. Unas escuelas que llevaban levantadas 35 años pero que no contaban con algo tan esencial como son unos servicios. Ahora ya son una realidad.

Durante la charla, que se llevó a cabo en el Centro Cívico de Meruelo el pasado miércoles, Oyarzábal explicó al medio centenar de personas asistentes, las actividades que han desarrollado en Senegal a lo largo del año. Con fotografías y un vídeo fue dando a conocer los avances que han ido logrando. Desde que el proyecto vio la luz, ya se han puesto en marcha 26 huertos en otras tantas aldeas y durante este año han sido 15 los pueblos que se han unido. Huertos que, poco a poco, empiezan a dar sus frutos.

La cooperante también contó la conmovedora historia de Babu. Un niño ciego que conoció en uno de sus viajes a Senegal. Babu transportaba todos los días a un amigo suyo que estaba en silla de ruedas para hacerse curas con Jaione, que se quedó conmocionada ante lo que tenía en frente. Decidió actuar y después de muchas gestiones logró que el niño fuera atendido por diferentes especialistas. Desafortunadamente, todos coincidieron.. Era demasiado tarde. La infección que tenía en los ojos le había generado lesiones irreversibles. El golpe fue muy duro. Pero Babu, a pesar de todo, quería estudiar. Y eso, al menos, si se pudo lograr. Ahora Babu estudia y sus ojos, aunque no ven, brillan, y su sonrisa también.